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| Verónica Jaffé (Venezuela, 1957) |
La Isla Inquieta se complace en saludar a Verónica Jaffé Carbonell por el reconocimiento otorgado por la Casa de América de Poesía, en su versión XXV. Premio obtenido por la obra "Lo animal si poema", convirtiéndose en la segunda mujer venezolana en obtener este merecido galardón, después de Yolanda Pantín en el año 2017.
La obra ha sido considerada por el jurado como un "gran potencial intelectual y filosófico".
Nuestro saludos y felicitaciones por tan merecido reconocimiento.

Canción sin palabras de John Melhuish Strudwick (Reino Unido, 1849-1937)
Gilberto Aranguren Peraza
“Estaba en el sillón
dejé el libro a un lado
de pronto oí
el latido de mi corazón”
Tadeusz Różewicz
Con ferocidad surgen las palabras
durante la medianoche, cuando Luna
despojada de la lluvia, mantiene su lucha
frenética y desbocada
Ni ella ni la otra se dejan alcanzar por las cenizas
lanzadas al viento durante la tarde anterior
el libro quedo fuera de mi alcance
y los huesos de ambas rodaron escalera abajo
y después una minúscula porción de sus cenizas
fueron testigos de las manchas convertidas
en verdugos
armaron su ajetreo por falta de versos en el poema
¡ay de los poetas disfrazados! Son sombras
de festines con besos sometidos
para escribir el poema solo sirven
las horas amargas con las frases
batir la risa, mirar el miedo
oír la pausa
hacer el amor
dejar a las ventiscas sin sonidos
cubrir el velo de la ventana
ser hijo del universo
cuando tomes la violencia de la noche
destina la virtud de los escarnios
húndete con la miel de las flores
y escóndete en las esquinas para desahogar
las penumbras en el silencio.
copyrigth©gilbertoarangurenperaza
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| Una dama en un poema tang de Xu Beihong (China, 1895 - 1953) |
¡Sí! Ahí va el conductor
apurado. Su espíritu late
mientras muerde una almendra
Por el retrovisor observa el levantar
de las aves después de haber acelerado
Su fuego lo hace ir de un sitio a otro
Parece una ardilla sin color. Sus manos
frente al volante es una fibra de la tarde
imaginándose trepar por los árboles
mientras deja atrás la estela de polvo
Con cuidado mira el mundo bordado
según él - con el hilo de Dios -. El reloj
asustado y en la mente el dibujo
del día miércoles
¡Ay, si fuese más joven! - se dice
De seguro las palabras descansaran en la plaza
dejará sus vestidos en la banca
y sus labios fragantes a mango y a sidra mojarán
la de una joven postrada en la hierba
con anuncios de músicas ancestrales
Pisa nuevamente el acelerador y ve
el canasto lleno de abandonos. La llanura
frente a sus ojos rodeada de sonidos
y la llegada de la noche a la orilla inquieta
de la biblioteca
Todo palpita como si hubiera un árbol en la madrugada
sigue con miedo manifestándose con prisa
La misma mostrada por los novios cuando
se casan. Y su rostro, entero de gestos gozosos
se convierte en una antorcha sangrante. Porque
al fin en el papel dejado sobre la mesa, duerme
tranquila la misericordia del silencio
oculta en el alma.
copyrigth©gilbertoarangurenperaza
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