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| Raúl Feroglio (Argentina) |
Ante la inquietante pregunta del poeta argentino, Rolando Revagliatti:
¿En los universos de qué artistas te agradaría perderte (o encontrarte)? O bien, ¿a qué artistas elegirías para que te incluyeran en cuáles de sus obras como personaje o de algún otro modo?
RAÚL FEROGLIO
responde...
Estar sumergido en el mundo de la poesía, o mejor del arte, lo imagino como permanecer dentro de un magma viscoso donde se mezclan las influencias de tantos maestros, hermanos mayores, musas, padres. En cada rincón el mundo es una escuela, y cuando pienso algo otros lo pensaron antes, lo escribieron, lo enseñaron. Y como es sabido que cuando algo se nombra, nace o se rompe para siempre, no puede existir creación sin influencias.
Podría si quisiera entrar en un set de cine, y acompañar al más grande artista de todos los tiempos para mí, Charles Chaplin. Para ser testigo de su crear historias con unas imágenes que apenas están naciendo. O ser vecino del Cuchi Leguizamón, y prestarle un sacacorchos si fuera necesario.
Pero la pregunta descoloca, me detiene. Y así nomás viene a mí Federico García Lorca. Entonces pienso que sería agradable y sobre todo emocionante caminar esas veredas de ciudades españolas, los glamorosos días de cuando no había guerra. Sentarme callado en un rincón de las tertulias literarias donde Federico se abraza todavía con Neruda, con Vallejo o con Hernández. Tomar con él un café en Nueva York, y que me cuente cómo está pergeñando el libro de poemas que está escribiendo. O encontrar la experiencia en un mundo de gitanos y mujeres morenas, de lunas asomándose a la noche o a los aljibes.
Y en el final trágico, la guerra, las balas finales, el silencio. Después la prolongación de su larga fama, creciendo y creciendo por el mundo. Escribí un poema en el que planteaba criar un caballo, y cuidarlo, enjaezarlo, y dedicar mi vida con pasión a esa tarea. Para que el bello verbo “enjaezar” y la memoria de Federico no se perdieran.
Y el mundo del teatro, y sus obras. Sí, aunque no soy actor, podría intentar actuar en alguna de las historias donde vive el drama y la pasión de esas mujeres sufrientes de hace ya un siglo.
El túnel del tiempo, ir y volver donde uno quiere. Una fantasía que nos haría felices, a riesgo de caer fusilados en una época y un sitio de pasiones y violencia, no muy distinto al nuestro. A riesgo también de ser discriminado, por pensar distinto, por amar tal vez.
copyrigth©raúlferoglio

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