
Charles Simic (Yugoslavia, 1938 - USA, 2023)
Charles Simic
SIN TIERRA A LA VISTA
Trad. Nieves García Prados
Para Helen
I
DESTINO
La cita a ciegas de todo el mundo.
CASI INVISIBLE
Mosca enferma avanzando a paso lento y doloroso
por un alto y estrecho parapeto,
que pasa por la larga hilera de ventanales
con la imagen escarpada de los edificios en el horizonte
por donde el sol se oculta
indiferente a tu desdicha,
adónde acudir a pedir ayuda cuando el viento
llega en ráfagas desde el río Hudson
dispuesto a arrancarte las patas
para que sin alas te arrastres
por alguna de las lúgubres calles de abajo
junto a los otros también dejados a su suerte.
¿SOÑANDO O DESPIERTO?
Un hombre me persigue en la calle
ofreciéndose a venderme un reloj de bolsillo.
Parece un antiguo predicador,
todo de negro y pálido como un fantasma.
El reloj de la estación de tren
se había parado a las once menos cinco.
El de la caja de ahorros
daba casi las tres en punto
cuando me abordó con su reloj
sin números ni agujas
él quería que yo lo estudiara y admirase
antes de preguntarle con la voz entrecortada por el precio.
OBSERVÉ AL VIENTO
hojeando páginas y páginas
de una voluminosa enciclopedia
tirada en la basura,
con prisa por encontrar una respuesta.
MAÑANA DE INVIERNO
Solía haber una hilera de cines
en esta manzana de edificios nuevos,
a los que iban los sintecho a calentarse,
las esposas a olvidar a sus maridos
y uno o dos niños huyendo de la escuela,
para ver vaqueros y vampiros,
ladrones de bancos y cabareteras
haciendo lo que siempre hacen,
quedándose congelados en la pantalla
con la mirada desconcertada y perdida
hacia los coches de bomberos y policía
que sonaban lamentándose en la calle,
y después el estruendo del granizo,
azotando a la gente que se apresuraba a trabajar
dejando rastros de huellas mojadas.
TODOS LLEGAN TARDE
Se puede ver por el modo en que las aves
van de un lado a otro, en cómo las ardillas
trepan un árbol o en los pedazos de basura
que se esparcen con cada nueva racha de viento.
¡Y si! Aquí llega una joven
con el vestido demasiado apretado y los tacones altos,
gritando y agitando los brazos para llamar
al conductor del autobús que deja la parada
pisando apresuradamente el acelerador
como si llegara tarde a su propia boda,
con la novia plantada en el ayuntamiento,
mirando de reojo a los extraños que van de un lado a otro.
LA CAJA DE MÚSICA
Retratos de damas y caballeros cuelgan en filas
en el salón de tu casa,
sobre una pequeña cruz y una caja de música
que en estos días sólo el silencio toca
para un público de sillones y sofás tapizados
¿puedes escuchar a la mujer vagabunda
que consuela a un asustadizo perrito junto a ella
mientras extiende unos harapos para hacerse una cama
entre los escalones de mármol que tus sirvientes
limpiaban de sucias pisadas cada día?
MIS POSESIONES
Tengo muchos amigos muertos
y calles por las que deambulo a todas horas
con los ojos abiertos o cerrados
con la esperanza de encontrármelos.
Tengo varias agendas de teléfonos
llenas de nombres tachados
dos despertadores y docenas de relojes de pulsera
de los que no he oído un tictac en años.
Tengo un gran paraguas negro
que me da miedo abrir en casa,
y también al aire libre
sin importar lo fuerte que llueva.
Al igual que un zapatero abstraído en una bota
mientras la remienda, yo rara vez alzo la vista
de lo que estoy haciendo,
con un pie en la tumba, evidentemente.
MI CIUDAD
Con sus calles a oscuras
como en las películas en blanco y negro
o en las novelas basura de suspense,
los desposeídos
temblando de frío en sus portales.
SALÓN DEL PARAÍSO
Queda todavía un idiota
en aquel antro al otro lado de la calle.
La mujer que se sienta
en topless en sus rodillas
tiene la sonrisa congelada
mirando a la que está en el escenario
acariciándose la entrepierna
y respirando sin aliento
como si se ahogara en arenas movedizas.
La metrópolis infernal
se vacía a esta hora.
Las moscas cambian de posición
en un cadáver, o eso dicen.
NOVIEMBRE
Las cruces que todos los hombres y mujeres
deben llevar a cuestas en la vida
son incluso más visibles
en esta noche oscura y lluviosa.
EN ESTA CALLE
Mi madre me sacó en sus brazos
de un edificio en llamas
y me dejó en la acera
como un títere envuelto en harapos,
allí me encuentro ahora, años después,
charlando con un perro callejero,
medio escondido detrás de un coche,
con los ojos llenos de esperanza
pero preparado, mientras avanza, para lo peor.
¿DÓNDE ESTÁ MI PATÍBULO?
Al otro lado de la ventana
por la que me asomaba de niño
en una ciudad ocupada
silenciosa como un cementerio.
QUERIDO DIOS
El fuerte tictac
de la alarma de mi reloj,
¿te mantiene despierto?
¿Te recuestas pensando
que las estrellas del cielo
fueron un grave error?
EL ESPEJISMO
Como la caricatura de un hombre en un desierto,
quebrado de rodillas y muriéndose de sed,
que de repente ve frente a sí
un estanque fresco y unas palmeras,
en un tren que se acercaba a Chicago,
una vez vi una montaña nevada
seguro de que allí no estaba
y sin embargo seguí mirando, incluso vi
una verde colina con ovejas pastando,
mientras las nubes de humo negro
se arremolinaban sobre las enormes fábricas de acero
ocultando a mis ojos esa hermosa visión.
ESCAPARATE DE LA CASA DE EMPEÑOS
Una enorme muñeca rubia
con un corto vestido rosa
escoltada por cuchillos de cocina
de todos los tamaños
está a punto de aplaudir
con sus sebosas manos
mientras un Romeo
deja tirada a su cita
y corriendo se acerca
para admirar todo aquello.
RAZÓN: MATRIMONIO
Tragallamas mundialmente conocido
busca bailarina tántrica
para que lo encuentre en el fondo del mar
y haga burbujas con él.
¿PODRÍA SER YO?
Un despertador
sin manecillas
que hace un tictac ruidoso
en el vertedero de la ciudad.
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