 |
| Los espejos de Joaquím Sunyer (España, 1874 - 1956) |
Gilberto Aranguren Peraza
Los
espejos
Esta es mi cara, la misma
postrada
en el espejo. Sin
reflejar
Al lado estás tú: son dos
caras. Desde
aquí vemos cómo las cosas
se levantan
El alma levita. Parece no
tener peso.
Se abre y se dispone,
habrá de aguardarse
escondida por un tiempo
No tenemos fuerzas. Las
imágenes reales de los cuerpos
están desposeídos de
masa. Oscilamos y cambiamos
la noche decide irse por
el fregadero. En el jardín un ladrón recoge las flores dejadas cuando partiste
a saludar a un carpintero,
después de diez días
de ayuno
Siempre estamos en la
cocina preparando
comida
Comer es el centro de la
admiración familiar
Cuando viajamos a la sala
oscilamos
nuevamente
Elegimos rostros
adornados con amuletos
Ignoramos la violencia
del tiempo
dejamos a las emociones
simplemente
dar gracias por la
llegada de las sombras
En cada tramo de la casa
los espejos
comienzan a inventarse.
Nos asaltan
diciéndonos: "Hoy
estás más gordo"
"Estás más viejo"
"Cada día te pones más feo"
Solo cabe decir ante
esto: ¡Es la edad, son los años!
Por eso odiamos a los
espejos: revelan
los verdaderos rostros.
Así como las barrigas
difíciles de ocultar con
un jean, y esas caras
imposibles de aguantar
tantas cremas
Sabes
podemos romper los
espejos sin
miedo a la mala suerte,
de este modo
nos miraríamos mutuamente
nuestras almas
regresarían
cada una
al cuerpo al cual
pertenecen.
copyrigth©gilbertoarangurenperaza