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Patricio Torne (Argentina, 1956) |
Ante la inquietante pregunta del poeta argentino, Rolando Revagliatti:
¿En los universos de qué artistas te agradaría perderte (o encontrarte)? O bien, ¿a qué artistas elegirías para que te incluyeran en cuáles de sus obras como personaje o de algún otro modo?
PATRICIO TORNE
responde...
Bowie me salvo de muchos males. Quizá porque en Helvecia, el pueblo litoraleño donde nací y pasé mi infancia, parecía no haber otra alternativa que el chamamé y la cumbia como música sonando en la radio y las fiestas del vecindario, es que haberme encontrado con la figura, las canciones y la voz de David Bowie, fue un tremendo mazazo a mi espíritu que ya se percibía absolutamente diferente al de todos los pibes del lugar. Yo quería ser él, su figura andrógina, sus ojos diferentes el uno del otro, y sus canciones que, por supuesto, no entendía de que se trataban, pero sus títulos me bastaban para hacer mi propia versión de cada una de ellas, eran el horizonte de un mundo que me llamaba cargado de extrañezas que, con el tiempo me di cuenta, eran la poesía, la teatralidad y la originalidad artística ante un mundo que cada vez se iría volviendo más perverso. Bowie me llenaba la cabeza con cosas Interespaciales y yo viajaba y me encontraba con extraterrestres con los que compartía mis sueños. Recuerdo que el 72 fue un año que marcó un punto de inflexión en mi vida, terminé el secundario y me fui de casa, salí al mundo acompañado de “Starman” entre las cosas fundamentales que cargaba, esa canción sonaba intermitentemente en mi cabeza, y no dejó de hacerlo, aun en los momentos en que la vida me mostró su lado mas cruel. En soledad, con frío, esa canción me acompañaba; recorriendo el país, me acompañaba; en la militancia dentro de una organización revolucionaria me acompañaba; en la cárcel y en la tortura me acompañaba, hasta que un día, sin darme cuenta, la reemplacé por otra que todavía me acompaña. Esa canción es “Héroes”. Si, Bowie me es inevitable. En el mismo pueblo de donde me había marchado, yo estaba con libertad vigilada, habían pasado 10 años desde mi partida, y en la radio escuché “Héroes” y fue otra revelación: todos podíamos ser héroes por un día, y cargado de la energía que esta canción me daba, decidí partir otra vez, y todavía, aún sin moverme de la ciudad en la que elegí plantar residencia, sigo viajando acompañado por Bowie. Aun en la vejez escucho sus discos y bailo o escribo al ritmo de su música. Bowie, puedo decirlo, me salvo de muchos males.
copyrigth©patriciotorne

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