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| George Oppen (USA, 1908 - 1984) |
Geoge Oppen
Poemas de
Los materiales
Égloga
Los hombres que hablan
Cerca del centro de la pieza. Han dicho
Más de lo que pretendían.
Alternándose en el ruido
Del living
Una embestida
Sobre el continente inmutable.
Más allá de la ventana
Carne y piedra y hambre
Sueltos en el cielo nocturno
Endurecidos en tierra
Pulsando al sol nuevamente, pequeñas
Hojas vegetativas
Y tallos que toman forma
Afuera ¾ Oh pequeños
Por nacer!
Imagen del motor
1
Probablemente no como una empaquetadura dañada
Escupiendo con cada arranque, si es que no un cigüeñal
Desde el fondo de esto que cruje como maquinaria pesada:
Una máquina sumida en sí misma, un concentrado bulto
De maquinaria caliente
Engranada a la mecánica en marcha del mundo con las
válvulas saltando
Y la frenética actividad de los pistones. Cuando se detiene
Es detenida, con un último ruido exánime
En lo múltiple, la conducción torpe
Comprimida, deteniéndose, finalmente
Detenida, la comprensión se filtra
De los cilindros entonces imagina los cilindros
Ociosos porque él puede imaginarlo
Ese estrujar del hierro enfriándose
Allí oscila en ese momento, como fantasma y rastro de vapor,
un resultado,
Un ángel quieto y silencioso de conocimiento y comprensión.
2
Sin fin, sin fin,
La definición de mortalidad
La imagen del motor
Que se detiene.
No podemos vivir de eso.
Sé que nadie lo haría
Treinta años, cincuenta años si el mundo fuera a terminar
Con su vida.
La máquina observa
Observa
con todos sus ojos
A través del vidrio
Con la estría, pasando el alféizar
Polvoriento ¾ Si hubiera alguien
En el jardín!
Afuera, es hermoso.
3
Lo que termina
Es eso
Incluso la camaradería
Se acaba.
Quiero saber si recuerdas
Cuando fuimos felices! Aunque todos los viajes
Terminaron sin contar, todas las embarcaciones
Naufragaron.
4
Sobre el agua
Gris de la mañana
La gaviota plegó las alas
En reposo. Y con sus dos ojos
Allí como cualquier otra cosa
Puede observar un barco y sus pasillos
Y toda la tripulación hundirse.
5
También ha puesto al mundo
En sus corazones. De bultos, lastre,
Somos excluidos: como niños, buscando amor
Finalmente entre sí. Con su primera madurez
Los jóvenes lo buscan,
Pero incluso los niños bellos y huesudos
Que madrugan han dejado en la basura
Juguetes pobres y gastados
Así es la inmunda muerte del amor. El perdido
brillo de las tiendas!
Las calles de tiendas!
Cruzadas por más calles de tiendas
Y de cada fisura de la ciudad filtrando
Desechos: concreto, colectores, cañería, el montón
De desechos de nuestras raíces
Pero ellos encontrarán
En la inundación, le temporal, el máximo infortunio:
Tierra, agua, la inmensa
Superficie, el corazón tronando
Deseo absoluto.
Población
Como un mar plano,
Aquí estamos, los extremos vacíos
Vacíos de nosotros
Donde oscuridad, luz, sonido
Astillan la mente nacida
Solar al mar
Salvo que seamos
Una multitud, una población, aquellos
Nacidos, aquellos por morir, muchedumbre
Del momento, surgidos del mar y violentos, encontrando
Increíble a los sentidos la tosca cubierta
Habitada, y lo que siempre fue.
Balneario
Hay un volcán cubierto de nieve como a veinte millas
de aquí
En el claro aire iluminado,
Al árbol le han brotado hojas ¾
Un anciano caminando en un sueño,
La calva cabeza de un anciano
De pronto es la mía
Ensimismada, extraña, ajena,
La carne familiar
Caminando. Vi su cuello, su mejilla
Y llamé, llamé:
Llamé muchas veces.
Solución
El rompecabeza armado
Al fin la caja muestra una ladera
Verde, una casa,
Un granero, un hombre
Y esposa e hijos,
Todo es policromo,
Claro, con el cielo azul
De fondo. El zigzag de los calces
Enrarece el paisaje pero no hay fisura,
No hay separación real en los bordes
En ninguna parte la textura de madera de la mesa
Relumbra fuera de proporción en el cuadro,
Sucia como subterráneos, como los propios cimientos:
No falta ni una pieza. El rompecabeza está completo
Ahora con su rojo y verde y café.
Diario de Viaje
Pero ninguna pantalla mostrará
La luz, el volumen
Del momento, de nuestras decisiones
En las canoas, rápido
Río abajo con la lluvia y los aluviones a las salas de urgencia
De los poblados y el resplandor aborigen
La belleza de los remos entre el brillo de las rocas
Y los canales del país salvaje.
Retorno
Esta Tierra dijo el rey
Mirando el territorio;
Esta Inglaterra. Pero conducimos
Por el paradisíaco camino dominical
Del parque, fluyen hileras de árboles y el pasto
Como agua bordeando justo la corona de asfalto
Y cumbre de las cosas
En el flujo del tráfico
Los autos familiares, en el confuso
Murmullo de vida
El ruido que aumenta hacia lo que adeudamos
Lo que poseemos. No podemos reconciliarnos
No hay reconciliados, aunque brotamos
De la tierra juntos ¾
Y vimos la semilla,
La minúscula semilla de secuoya
En el museo junto la inmensa tapada
Del árbol. Y nos imaginamos la semilla
En el suelo y el crecimiento aceleró
De modo que vemos la semilla abriéndose camino a la superficie
A través de la tierra, a través de sí misma hasta ser corteza,
madera, las verdes
Agujas del gigante rojo hasta el árbol
De pie en las salas sin suelo ¾
Cuánto de la corteza
Terrestre ha experimentado
La violencia de la semilla!
El impacto es metafísico.
Porque la madera resiste. La madera dispersa
Y la huella de una pisada en el bosque envejecen.
Esta no es nuestra época ni lo que queremos decir, es una época
Que pasa, un remolino en el tajamar,
La enorme proa
Expuesta al clima. A ese viento,
La sensación de ese atajo,
El desertar,
Traición, que no somos inocentes
Ante la soledad como Pierrot, la charla
Despreocupada de Pierrete, aunque no imaginamos nada
Más allá de las calles de los vivos ¾
Resina en las extremidades. Mary,
Mary, nos volvemos hacia los niños
Tal como ellos se volverán hacia los niños
Deseando tanto haber creado felicidad
Como un brote a las hojas ¾
¾hemos acampado en la maleza,
La maleza del pasado, los bordes de los pueblos
Ni pueblos ni bosques, nada nuestro. Y linda de cinco años,
Quizá seis cuando la yegua pastando
En el prado se le acercó.
“Caballo” dijo ella susurrando
Junto al camino
Con los autos pasando. Pequeña, eres bienvenida,
Una bienvenida al aprendizaje. El resto es ¾
Lo que sea ¾ lo que sea ¾ lejano
Mecánica resistencia,
Los muelles de la ciudad
En el mar. Aquí edificios completos
Demolidos, bloques completos
De la ciudad borrados
Entre calles viejas
Y los barrios viejos, nosotros
Entre estas calles donde Petra golpeaba
Una sartén por la ventana reuniendo
Un grupo como de refugiados. El refugio,
Así le decían. El refugio. Petra
Decisiva de pronto entre sus niños
En esos dormitorios penosos, Petra,
Petra ¾. Y cómo imaginarlo? o imaginar
A Coughlin en las calles,
a Pelley y las Camisas Plateadas? El sentido medieval
parece inocente, la misma
Ceremonia de la inocencia que fue ahogada.
No lo era. Pero cómo imaginarlo
Las calles trasladadas y vacías donde ahora ningún momento
Incubará sillas murallas,
Suelos, techos, las bisagras y vigas,
La carpintería, el alféizar de las ventanas
Al sol bajo el peso del ladrillo.
Desde el desastre
Ahora último el aire
Es la luz desnuda donde se deben encontrar
El valor de lo lírico. Desde el desastre
Naufragio, familias completas se arrastraron
A los departamentos, y allí
Sobrevivieron con qué moral
De la esperanza
Que para los hijos
Termina su metafísica
En los pequeños patios de hogar.
Sara en los brazos de su padre
Célula por célula, la guagua se hizo a sí misma, las células
Hicieron células. Es decir
La guagua está hecha sobre todo de leche. En los brazos de
su padre, los pequeños ojos de semilla
Moviéndose, sonriendo para que la veamos
Sonreír, ella hará un lugar para vivir
Según lo que necesite de estas habitaciones ¾ Sara, pequeña
semilla,
Pequeña violenta, atenta semilla. Vamos déjanos ver el mundo
Relumbrando: esta semilla dirá
Max, palabras! No habrá otras palabras en el mundo
Sino las que diga nuestra descendencia. Qué crees, Max,
Que ella hará del mundo del que está hecha.
Sangre de la piedra
I
En la puerta
Piernas largas, alta
Un peso de hueso y carne ¾
Sus ojos captan ¾
Cargando cosas. Ah!
Todo lo que soy es
Nosotros. Ven a casa.
II
Los años treinta. Y
un espectro
En cada calle,
En todas las multitudes inexplicables, lo que entonces hicieron
Aún en sus vidas.
Como un grupo de treinta ¾
En el Registro Social ¾ los cesantes ¾
Entre los recovecos de la ciudad
Esas son vidas. Creencia?
En qué creemos
Para vivir? Responde.
No inventes ¾ solo responde ¾ todos
Los intentos de poemas.
Lo que podemos de alguna manera sumar uno al otro?
¾ Aún nuestras vidas.
III
Y la guerra.
Más de lo que sentimos o vimos.
En un poema hay un ego simple,
Uno extraño en la guerra.
A un cuerpo le puede pasar cualquier cosa,
Como un ladrillo. Resulta evidente decirlo.
Pero todo el horror provino de ahí.
La necesidad
De ver más allá de cada piedra, muro, bosque
Entre tantos, cargando su peligro mortal
El cuerpo del ladrillo como en las propias manos.
Y al doblar la esquina de un muro
En el terreno de una granja ¾ Francia ¾
El olor a leña encendida en la cocina,
Una sensación de felicidad abrumadora!
Detiene todo. Más quieto que el agua salpicada entre
los adoquines.
Con botas. Casco de acero. Monstruoso. De pie
Fulminado junto a los muros en silencio.
IV
Cincuenta años
Un tiempo sideral
Juntos, y entre todos los demás,
Los pavimentos recibidos, la herencia de calles iluminadas:
Entre ellas tuvimos suerte ¾ qué palabra más extraña.
El tiempo
Del planeta.
Sangre de una piedra, vida
Desde una piedra inerte. Madre
Naturaleza! Porque encontramos a los demás
Desolados como nosotros había hermandad. Aunque
Así vivimos
Y elegimos vivir
Esa fue nuestra época.
Ciudad natal: New Rochelle
De regreso a esta casa
Y a las gastadas piedras de la niñez ¾ Han resistido bien.
Un mundo de cosas.
Un hombre que envejece.
Los nudillos de mi mano
Tan marcados! Estoy soy!
La casa
Una vez fue de mi padre, y el terreno. Hay un color
de su época
En la luz del sol.
Una marca generacional.
Irrumpe. Mi hija
Ya no es una niña, nuestra hija
No del todo sola en el universo solitario que padece el tiempo
Como las piedras al sol. Porque nosotros no.
Yo mismo canto
Yo! dice él, la mano sobre el pecho.
En realidad, su camisa.
Y allí quizá,
La pregunta
Colonos! O gente del remolque?
La caja de madera llena de herramientas ¾
Típicas
Americanas. Una suerte de
Encogimiento
en sí mismas. Algo
Menos que adulto: viejo
Un cortaplumas,
Una herramienta ¾
Y yo
Aquí hablándole al hombre?
El cielo
Amanece en el camino
Y todo lo que he sido
No soy yo? Creo que lo que soy
Es lo que he visto y lo que no soy
Un hombre a su suerte
No busca barcos, imagina
Lo que sea sobre el horizonte. En la playa
El mar termina en agua. Encuentra una duna
Y la playa se ubica cerca. Son dos.
Se encuentra entre ellas.
O más
“Incapaz de contacto
Salvo en incidentes”
Y aunque en la noche
Su peso es parte de mí.
Porque estamos todos ubicados ahora, todos en nuestros
departamentos.
El mundo desatendido, inobservado.
Y no queda nada allá afuera
Mientras cae la noche, excepto las rocas
El hijo del extraño
Gorrión en la calle de adoquines,
Pequeño gorrión redondo y delicado
El pájaro de Chaucer ¾
o si una hoja
Brilla entre las hojas, entre las hojas de
Las estaciones ¾
Las patas del gorrión,
Las patas de la cría del gorrión tocan
La roca desnuda.
Ozymandias
Los cinco
Sentidos sumidos
En un sentido,
El sentido de lo prominente
Produce un arte
De luxe.
Y en el centro de la ciudad
La absurda decoración de la piedra sobre los edificios
Rectangular al amanecer, el escuálido
Monumento matutino del consumidor.
Deuda
Esa “parte
De la inocencia
Que funciona”:
Entonces, una virtud, una habilidad
De escaños y la impresión
De la prensa donde un instante contra la plancha de acero
La parte manufacturada ¾
Nueva!
E imperfecta. No tan perfecta
Como el molde que hicieron
Que era imperfecto. Revisado
Tolerable
Entre Pin – ups, avisos, cuadros estadísticos,
Y habilidades, poco se dice de eso.
Producto
No hay belleza en Nueva Inglaterra como sus botes.
Cada uno en sí mismo, incluso la pintura blanca
Oscilando cada vez con cada ola
Anclados, mástil
Y aparejo son una firme unidad
Reluciente entre las herramientas secas
Y las manos secas de Nueva Inglaterra
La proa parte el agua, encuentra las olas
El casco las acepta. Una vez alguien
Hizo flotar un pocillo
Y allí para que lo vieran todos, para todos los niños,
Incluso el nativo de Nueva Inglaterra
No tenía bote. Lo que he visto
Es todo lo que he encontrado: a mí mismo.
Trabajador
Al salir de la casa cada amanecer veo el halcón
Nítido sobre el pavimento. En sus garras
Ese punto, esa coma
Está el animal atrapado: colgando el pequeño animal sabe
El peso que es: él ha tocado
Las plumas opacas del halcón. Pero la del carpintero es una
cultura
De hacer calzar, de dimensiones sólidas,
De poste y dintel. Sin apuros se coloca el techo
Que el carpintero ha terminado. Los pájaros de la costa
recorren
Las playas y gritan a su manera,
Los innumerables pájaros de la costa, sus picos y sus alas
Sobre las playas y el resplandor del mar.
La toma en Nueva Jersey
Más allá de las
Irrelevantes aguas del Hudson palmoteando
En la oscuridad contra la costa de la ciudad
Están los pueblos pequeños, vestigios
De la fragua y el patio de acopio del carbón. La voz del
pájaro en sus calles
Quizá no significa mucho: un pájaro de la edad de un niño
gorjeando
En las curvas y en la berma de las curvas,
En las barberías y los tipos del lugar
Nacidos de niñas ¾
De niñas! Las niñas dieron a luz … Pero los interiores
Eran de mujeres: encortinados,
Claros, la tela
A la que vuelven los hombres. Seguro imaginan
Alguna tarea más allá del vidrio de las ventanas
Y los géneros como una hermandad casual
En los campos fueron nutridos por todo esto en el país
Herido por los camiones donde a la vista
Los pueblos y los mesones de las casas
Visibles se mueven al amanecer y los árboles
Rápido llevan la agitación de los pájaros a la luz del día.
Ojo de turista
Esta actividad, comenzando en medio de los hombres…
1
Las luces que arden y prometen
Donde hay tantos ¾ Lo que se ofrece
En el muro y nido de luce?
La tierra
Carece de centro:
Debemos dar con Lever Brothers
Ubicado en un edificio cuadrado.
Mil vidas
Dentro de ese vidrio. Cuál es el sentido final
De la extravagancia? Por qué los edificios de
Oficinas, depósitos de papeles
Son centros de la extravagancia?
2
Los solitarios están obsesionados.
Los departamentos ofrecen poca soledad. Las puertas se
cierran
Contra los pasillos gastados
Y pintados. Uno podría mirar a todas partes
Como los turistas, los pabellones y las escaleras
Para lo que se hereda
Del tiempo, alguna marca
En estos lugares tan erosionados
Donde la suerte se mueve entra la multitud
Inmerecida y separada
Entre la multitud, la vida, esa otra
Maravilla entre el mineral.
3
Rectangulares, ventanas
Negras traseras a la luz del día: el sonido
De un piano en el profundo montón de generaciones
Atadas a un domingo que resiste
Como resiste un edificio, solo la nada
Irreductible que el niño anhela,
Esforzándose en una canción. Desde cualquier ventana, el día
Inmaculado y sin exterior
Sin alternativa. Pero para el jefe del local
El futuro es pura suerte, todo el futuro, y el presente
Todo inanimado, o todo ella misma.
4
El corazón late
Por estar entre ellos, los edificios,
Los rojos edificios de Red Hook! En las corrientes del puerto
Los transbordadores como graneros rojos siguen su camino
Y las mareas del canal Buttermilk
Fluyen más allá de las bodegas de Brooklyn
Y los hogares
Los envejecidos hogares
De los trabajadores. Este es un sentido del orden
Y de la amenaza. La ciudad esencial,
La ciudad necesaria
Entre estas calles del puerto aún visibles.
5
El centro
Se repleta. Seguramente la ciudad más vieja
Parece la ciudad más vieja del mundo. Aunque ellos son
nuevos aquí.
Pero ellos también pueden ser un puño
Que amenaza, el poder que amenaza. Después de los titulares
de anoche
Las calles se ven iguales,
Aunque están en peligro,
Para nada a salvo, la cima de los edificios
Inadvertidos e inadvertibles.
Vulcano
El dueño de casa sale a la calle
Duda un momento en el duro hielo
Exterior. ′Península
De poca altura en la bahía
Con árboles ¾′Ahora nativos
Son el soldador y el arco de soldar
En los circuitos de hierro del metro:
No hemos escapado uno del otro,
Ni en el bosque, ni aquí. Con dolor la joven
Lisiada en las nuevas honduras
Del metro, y con dolor
Evitamos mirar. Los rieles desnudos
Y los muros negros cargan
El trabajo anterior a su nacimiento, su torcido
Y precario nacimiento y los hombres
De trabajo, fuertes ¾ Ella se sienta
Tranquila, sus ojos fijos. Lentamente,
Deliberadamente mira
Hundirse los brazos y puntas del ancla
Entre montones de máquinas tragamonedas,
El hierro antiguo y el voltaje
En el hierro debajo nuestro en las profundas bahías
De la niña en la arena de la bahía.
De una foto
Sus brazos me rodean ¾ niña ¾
Alrededor de mi cabeza, abrazándome con sus brazos,
Sus brazos como si yo fuera una querida piedra del lugar,
La manzana en su mano ¾ su manzana y su padre, y mi
nariz presionada
Fuerte contra el cuello de su chaqueta de invierno. En la foto
Esta la niña que es la rama
De la que caemos, donde habría zarzamora,
Matorral, zarzamora en el joven invierno
Que arroja la nieve que ella debió pensar
Era nuestra para dársela.
Los remolcadores de Hull
Llevando las bicicletas de sus marineros
En cubierta junto a las chimeneas
Que salen paralelas en la nieve que cae
Así como hemos cruzado áreas de nieve que cae
En las angostas curvaturas norteñas
Del mar que no son este ni oeste ¾. Fue ahí que hablaste
del hombre y el agua del Ganges,
El hombre con un jarro devolviendo
Al Ganges? Imaginamos el Ganges
El cálido vientre hinchado de una muchacha
Como India bajo yugo. Uno podría creerse un Adán
De las orillas de la niebla polar hasta que los pequeños
remolcadores negros de Inglaterra
Llegan a buscarnos.
Los remolcadores de Hull
Recuerdo los destellos de una cuadra del río Hudson en
Nueva York entre las bodegas.
Debajo del muelle es difícil acercarse al agua
Girando, cubierto de aceite el barco en el muelle
Un muro de acero: toneladas en el agua,
Amplitud.
La mano para sostener,
Piernas para caminar,
El ojo mira! Nos inunda desde aquí hasta Jersey mezclado
en el brillante aire gris!
Es el ámbito de las naciones.
Amor mío, amor mío,
Estamos en peligro
Por completo por fin. Mira
Adónde quieras hasta el límite de la vista: el espacio
Que es vivíparo:
Lugar de la mente
Y del ojo. Que puede destrozarnos.
Reorganizarse a sí mismo, sostener
Su propia reacción en cadena de piedras.
Los hombres de Sheepshead
Eric ¾ lo llamábamos Eric ¾
Y Charlie Weber: los conocía bien a ambos,
Hombres de otro siglo. Y todavía en Sheepshead
Si un hombre anda con alicates
O desarma estos muelles absurdos es un hombre que alcanza
Poder durante la tarde
Hablando cosas
De principio a fin compenetrados unos con otros,
Ensamble cola de pato, unión de caja, encaje de espiga ¾
Quien no tiene confianza
Entre estos hombres? quién hace un hogar
De media verdad, reglas de oro
Del sistema de levas y cuyos embarcaderos y muelles
Se extienden hacía el mar autosuficiente.
Antique
Contar las torres
De vidrio, el elaborado
Mango de la sierra
Remite al pasado
Más allá de las pequeñas caletas
Que miran a Europa. El cable del barco
En el bolardo de hierro en la orilla del malecón
Continentes de trabajadores
Donde construimos
El abovedado del Grand Central, veteada
De rieles atornillados en los precarios
Márgenes de la ciudad a la luz del día y los patios
De las casas. En los que unas pocas flores
Y el agua de la cocina conserva una tenue
Luminosidad, de tenue sobrevivencia.
Viaje por la costa
La tierra avanza en una plana faja de jungla a lo largo de la costa.
Un pésimo camino, kilómetro tras kilómetro, transitable
Para camiones que durante la época seca cruzan
Ríos caudalosos. A veces un camión
Se queda pegado en la mitad, los hombres
En la corriente, la brillante estela del camión empeñándose
Con sus ruedas mojadas, los neumáticos empapados ¾
Extrañas toneladas a través de la jungla. De pronto uno llega
A alguna aldea, grupos de casas de palma, gente
Tranquila delante de los hogares de palma. Si el camión
Se detiene, hablan con naturalidad, porque este es el camino.
Hay pueblos,
Ciudades de estuco y cemento a orilla de los ríos,
La gente cogestionando las calles
Andan con sus machetes por las plazas de la ciudad. Y las
jóvenes
Van en la carga del bote, hermosas con sus vestidos, parten
Río abajo por el agua resplandeciente
Cruzando a la ciudad. Todo esto
Ya ha sucedido antes, no hay ni una gota de viento
En los árboles, las casas
De tierra y palma de la jungla. El mar que nos ha hecho
islas contiene eventos
De golfo y la Corriente del Golfo y los temporales
Que lo atraviesan ¾. Un oleaje tremendo nos ha dejado
En el oeste donde rompe el mar
Sal sobre el continente.
Oh viento del oeste
Un mundo la rodea como una sombra
Ella mueve una silla
Algo se realiza ¾
Listo
Claro frente a ella como el aire libre
El espacio que una mujer hace y ocupa
Tras estos años
Vuelvo a escribir
Naturalmente, acerca de tu rostro
Hermosos y vastos
Ojos azules
Copando mi visión sin el destello de la carne
Ojos azules
En las rutas del metro, bajo la lluvia
Los perfiles.
Los cerros
Que esto soy yo
No mío, lo que despierta
A lo que el sol
Presente derrama en el presente, al aire quizá
Del amor y de la
Convicción
Como saber
Quiénes seremos. Lo supe entonces,
Subiste al
Auto viejo te sentaste cerca
Tan cerca giré y vi tus ojos los ojos
De una mujer. Nítidos
Los pestillos de las ventanas
Y la sucesión de cerros y quien sea
Nuestro también.
La fuente
Si la ciudad tiene raíces, están en la mugre
Es un barrio marginal. Incluso la vereda
Raspa bajo los pies.
¾ En un albergue de ladrillo
Negro, un cuerpo de mujer
Resplandece. El destello; lo inconcebible
Pies finos decreciendo
El empeine desnudo hacia el parqué!
Oculto y disfrazado
¾ y tímido?
El secreto
Calor de la ciudad.
Chartres
Lo fundamental de esto
En el aire
Es lo que querían. Compasión
Sobre las puertas, los pórticos
Mary la mujer y los demás
Los menos
Son sueños sobre la estructura. Pero una piedra
Sostiene otra
Que las piedras
Están donde los albañiles las pusieron
Sobre las siembras
Sobre el pozo
Porque cien generaciones
Atrás de ellos y de otras personas
El mundo gritó sobre las montañas
Los poblados países de la bomba
Lo que puede hacer el hombre,
Y lo que no
Y el azar que nos perdona
Algunas opciones, que nos ha protegido
Como un dios. Cuál es el nombre de ese lugar
Al que entramos:
¿Desesperación? ¿Nosotros?
Que podemos autodestruirnos
Ahora
Caminando en el refugio,
Viejos y jóvenes,
De las espaldas y los hombros del otro
Llegando al país que es
Impenetrablemente nuestro.
Dédalo: el lamento
El joven las aceptó;
Toda su infancia en ellas, su diferencia
De otros. Las alas
Doradas,
Doradas por la seguridad,
De cada una de las plumas. Él creía más que yo
En las cosas, y menos. Común como hablar,
La lengua familiar. Recuerdo
Ahora los expedientes, fraudes, ridículo
En el sol de verdad radiante y borrascoso
Estático. Quién podría haber dicho
Más perdiendo al joven de todas maneras, de todas maneras
En el peladero hay un viejo, un viejo alfarero…
Parte del bosque
Hay enamorados que recuerdan ese
Momento de luz de luna, instante
Iluminado ¾
Pero estar solo es estar perdido
Aunque el árbol, las raíces
Están allí
Es un roble: la palabra
Terrible dicha al roble ¾
Los jóvenes entonces están decididos a ser hombres.
La botella de cerveza y la puerta cerrada
Los hace hombres.
O un auto. ¾ Se acerca
A un pueblo para ser negociado
Por la gran máquina
Lento, por una mujer
Joven, con niños
De la mano. Ella es
Una familia. No es entrañable, Dios sabrá,
Esta muchacha alta y delgada ¾ un tipo de guerra,
Una torre
En el suburbio.
Luego de nuevo el camino. La compañía
Del auto.
Sobrevivencia: Infantería
Y el mundo cambió.
Hubo alguna vez árboles y gente,
Veredas y caminos
Hubo alguna vez peces en el mar.
¿De dónde llegaron las piedras?
Y el olor a explosivos
Hierro que resiste en el barro
Nos arrastramos por todo el suelo sin ver la tierra de nuevo
Nos avergonzamos de nuestra vida a medias y de nuestra
miseria: vimos que todo había muerto.
Y llegaron las cartas. Gente que nos interpelaba a través
de nuestra vida
Quedábamos sin aire. Llorosos
En el mismo barro en el suelo terrible
Temporal
íbamos llegando
Cuando el temporal la golpeó
De lleno contra el agua. Cuando se
Enderezó, sus aparejos ya no estaban
Y su tripulación aferrándose. El agua en sus camarotes,
Inundando peldaños y escotillas
Y en lo profundo de su esqueleto
En ese intertanto no había
Hermandad con ningún mar.
California
Las torres de la costa miran al mar
En Palos Verdes. Quién habría dicho
Cuánto duró el romanticismo en la naturaleza?
Pero estoy sentado en un auto
Mientras Mary, encantadora con su vestido de siempre,
compra tomates en puestos junto al camino.
Y miro al Pacífico, las lejanas olas azules alcanzando la base
de la tierra,
Un área del mar al sol ¾
Por allá está China. En alguna parte en el aire.
Un árbol junto al puesto
Moviéndose en el viento que se mueve
Corriendo con las olas del Pacífico que pasan.
La playa: una niña
Se inclina sobre el codo. Con el brazo extendido
Para hacer un surco y una línea alrededor suyo en la arena,
Un lugar que uno alisa y dibuja al estirar el brazo junto al
mar,
Alzando la mirada a la costa tranquila,
Una niña occidental.
Y todo el aire frente a ella ¾ lo que el viento trae pasa
En la brillante sencillez y la rareza de las arenas.
Niño del lado al sol
Tal como los constructores
Lo planearon, los árboles de la ciudad
Ponen sus hojas en el aire del verano en calles
Olvidadas sobre el metro. Y en este
Logro de la urbanidad, este
Aire, un niño
De pie como un niño
Ocupado
En encontrar a su generación, sus contemporáneos
Del vecindario cuya atmósfera, cuyo sonido
A lo largo de su vida, ninguna puerta principal, ningún
equipamiento pesado, nunca más puede volver a clausurar.
Peatón
Que generación podría haber soñado
Esta nieta de las calles comerciales, sus ojos
En la luz de los consumidores, la luz de los locales
Más brillante que los faros, más brillante que la salida de la luna
Desde la sal de la bahía tan rica
Tan brillante su ciudad
En un suelo de concreto, una malla de cables en los que camina
En el nuevo invierno entre edificios enormes.
A la memoria
(De un poema de Buddhadeva Bose)
I
¿Quién si no la Diosa? Todo lo que es
Es tuyo. Las causas, los orígenes,
Están perdidos si tú lo has perdido;
Pero del temblor de tu párpado
Flores que fueron pisoteadas se abren
Nuevas ante nosotros, y se profundiza un paisaje
Colina tras colina, y las ramas
Se curvan en la luz del sol ¾
El laúd no significa nada,
Ni el lienzo, ni el mármol
Sin ti, tampoco las playas
Que rodean el mar,
El vientre de nuestra madre. Las galaxias
Brillan en esa oscuridad ¾
Oh tú que eres oscuridad,
Núcleo de nuestra oscuridad e iluminación;
Lo que tus manos han dejado ir lo damos por perdido.
II
¡Palabras, hay palabras!
Pero con tus ojos
Vemos. Y así poseemos la tierra.
Como un ejército hormigas,
Un cadáver seco y múltiple
De vidas pasadas
Desplazándose
A través de una tierra muerta detrás nuestro
De actos, fechas, documentos
En el presente de hojas,
Que pueden significar para la carne
Nuestros cambios y no en viejo festín de gusano?
Todo lo que hay es
Tuyo, y en las grutas de tu sueño
Vive nuestro amanecer permanente.
Naturaleza muerta
(De un poema de Buddhadeva Bose)
Qué eres tú, manzana! Hay hombres
Que, mordiendo una manzana, se ciegan por el fútbol, las
carreras
O lo que sea y en un extraño encantamiento se sienten
Como tú al aire libre y nos hace desear
Estar también al sol y la noche llenos de savia.
Leviatán
La verdad también es su búsqueda,
Como la felicidad, y no resistirá.
Incluso el verso comienza a carcomerse
En el ácido. La búsqueda, la búsqueda;
Una brisa suave
En círculos, muy fría.
Cómo decirlo?
En un discurso común ¾
Ahora debemos hablar. Ya no estoy seguro de las palabras,
La relojería del mundo. Lo que resulta inexplicable
Es la “preponderancia de los objetos”. Las luces del cielo
A diario con ese predominio
Y nos hemos vuelto al presente.
Ahora debemos hablar. El miedo
Es miedo. Pero nos abandonamos el uno al otro.

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